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Vuelta a la vida: el milagro de la sincronicidad

Cuando una persona sufre un paro cardio-respiratorio las maniobras de reanimación consisten en hacer que el corazón vuelva a latir mediante un masaje cardiaco y asegurarnos de que el aire vuelve a entrar en sus pulmones mediante la respiración boca a boca. Las dos cosas deben hacerse al mismo tiempo (si sólo se insufla aire, no funciona;si sólo se da masaje cardiaco, tampoco). La consecuencia es que el corazón vuelve a hacer circular sangre con oxigeno por todo el cuerpo y entonces la persona revive. La maniobra debe mantenerse hasta que los médicos se hacen cargo del enfermo.

Creo que una de las características cualitativas más definitoria de esta crisis es la ocurrencia simultanea de una serie de problemas que están entrelazados (son sistémicos), es decir, que no pueden solucionarse individual y separadamente; o se solucionan juntos o no se soluciona ninguno. Los principales de estos problemas serían: la falta de liquidez del conjunto del sistema financiero, el desempleo creciente, la caída del consumo –también creciente-, el empobrecimiento progresivo del país (disminución del PIB) y la pérdida de confianza de los consumidores en el sistema y en la pronta solución de la crisis. Como puede verse cada uno de estos elementos complementa y acentúa la gravedad de los restantes. Son fuertes y amenazantes porque coinciden con los demás en el tiempo.

Usando como metáfora la maniobra de reanimación cardio-respiratoria descrita antes me voy a permitir proponer una vía de solución a la crisis que sería válida en un escenario de economía-ficción (esta es la gran ventaja de un blog: puedes publicar lo que quieras sin someterlo al criterio de nadie que no seas tú mismo). Imaginemos que orquestemos la puesta en macha simultánea (este sería el factor novedoso, la sincronicidad) de las siguientes medidas durante al menos dos o tres meses:

  • Concesión de créditos bancarios a toda petición de préstamos para proyectos razonablemente viables, sin las rígidas restricciones que hoy se están aplicando.
  • Posibilidad de contratar con un descuento de las cuotas de la Seguridad Social del 50% (bonificación que duraría 3 años), con indemnizaciones por despido que fueran sólo simbólicas –una semana por año trabajado-
  • Establecimiento de contratos excepcionales de aprendizaje-iniciación profesional con jóvenes que hayan terminado sus estudios de FP y/o universitarios con becas de aprendizaje de coste fijo: 450€ y 600€ respectivamente (por una duración máxima de dos años), sin coste alguno de S. Social ni retención alguna por I.R.P.F. (¿Cuántos cientos de miles de jóvenes podrían empezar a conocer lo que es trabajar y dejar de ser completamente dependientes?)
  • Rebajar en 5 puntos la tabla del I.R.P.F.
  • Rebajar el I.V.A. general en 3 puntos.
  • Rebajar el precio de la mayoría de los productos y servicios que el mercado ofrece en un 10 o 15%.

¿Se imaginan que , por ejemplo, el próximo lunes día 10, a las 08.00 a.m. todas las disposiciones precisas hubiesen sido adoptadas y se hubiesen comunicado, todos los intervinientes estuviésemos (somos todos los ciudadanos) de acuerdo en empezar a funcionar de acuerdo con lo descrito, que las tiendas empezasen a recibir el doble de clientes que hoy en día, que las fábricas recibiesen un 15 o 20% más de pedidos, que en las casas los jóvenes saliesen para ir a trabajar o a aprender un oficio o profesión, que la venta de casas subiera a nivel lógicos para nuestra población, etc., etc. ? ¿Podrían las medidas citadas, actuando sincrónicamente, obrar este milagro?

En el escenario de economía-ficción que estoy imaginando, estas medidas económicas, tan decididas, se verían acompañadas por otras que harían creer a los ciudadanos que tener confianza en los políticos y en el Estado, en general, es de nuevo posible. Estas otras serían:

  • Rebaja de los sueldos de los políticos, mientras dure la crisis , en un 10 o 15%. (qué distinto hubiera sido todo si , en su primera aparición en el Parlamento, Rajoy hubiera anunciado que él y todo el Gobierno se bajaban el sueldo los primeros. ¡Qué legitimidad y confianza se hubiera ganado!)
  • Adelgazamiento visible de las administraciones públicas, con especial énfasis en los gobiernos y parlamentos de la Autonomías.
  • Desaparición de la mayoría de las empresas y televisiones públicas.
  • Abolición de las numerosas prebendas/privilegios de los políticos: dietas, pensiones por periodos de servicio mínimos, menús subvencionados, inmunidad de facto para los más de 10.000 aforados, gastos de representación, colocaciones en puestos de primerísimo nivel en las empresas privadas e instituciones públicas cuando acaban su periodo como políticos profesionales, etc.
  • Procesamiento, y , en su caso encarcelamiento, de todos aquellos personajes que se han aprovechado de sus puestos públicos para lucrarse.

¿Se lo pueden imaginar? Creeríamos que todo lo pasado ha sido una pesadilla que ya se acabó: la gente tendría trabajos, no habría que trabajar de enero a mayo para el Estado, se consumirían productos, las empresas y comercios crecerían poco a poco, los bancos cumplirían con su función económica y social, creeríamos que los políticos en su conjunto son personas honestas, etc.

Con sólo articular el primer bloque de medidas, las económicas, todas al mismo tiempo, el motor de arranque se activaría y es posible que todo el gran mecanismo se pusiera en marcha. Activar el bloque segundo requeriría que España se reinventase de manera radical. Soy realista al respecto y no creo que vaya a ocurrir, como tampoco ocurrirá la activación del bloque económico. De todos modos soñar no cuesta nada. Pero…¿podría llegar a ser realidad?¿De verdad es imposible arreglar las cosas de modo que las medidas económicas dinamizadoras fundamentales se pusieran en marcha al unísono y obrasen el milagro de marcar el punto de inflexión de esta crisis que ya nos aburre?

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