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Exportar empleos e importar incertidumbre


El siglo XXI ha comenzado para los empleados norteamericanos de “cuello blanco” con la, quizá,  mayor amenaza a sus puestos de trabajo vista hasta ahora. Cientos de miles de puestos de alta y media cualificación están siendo externalizados más allá de sus fronteras. Este proceso recibe la denominación de Business Process Outsourcing (BPO) o deslocalización. En realidad la ola ha comenzado ya a llegar también a las empresas europeas, especialmente a las del Reino Unido y Alemania. En el primero de ellos  el BPO, particularmente de los Call Centres, ya está traduciéndose en  destrucción del empleo local

Los puestos que se externalizan son de variada tipología: planificación y análisis financiero, contabilidad, diseño de software y hardware, diseño arquitectónico y aeronaútico y , sobre todo la  atención telefónica a  clientes, los Call Centres. La lista sin embargo crece a diario a medida que las empresas van adquiriendo más y más dominio sobre el BPO.

Las tecnologías dela Informacióny las Comunicaciones (TIC) posibilitan que trabajos externalizados que se realizan a miles de kilómetros, en países de bajo coste laboral comola Indiao Filipinas en Asia ola República Checay Rumania en Europa, puedan ser perfectamente coordinados con los de las centrales de las empresas en Occidente.

No deja de ser una paradoja que sean los ingenieros de software que ayudaron a construirla Galaxia Internet uno de los colectivos más afectados por todo este fenómeno. Al crear las infraestructuras para este mundo interconectado pusieron las bases para el e-comercio que hoy les deja sin trabajo en sus paises o hace que sus sueldos bajen de un 20% a un 30% respecto al año 2000.

Además del desarrollo de las TIC hay otros dos factores que explican el auge del BPO. El primero es el momento en el que todo empieza, en medio del boom de internet, cuando los sueldos se habian disparado y la escasez de profesionales de las TIC colocaban a las empresas en una situación de debilidad relativa frente a estos profesionales.

El segundo factor es la existencia de decenas de miles de bien formados titulados universitarios en los paises citados. Estos jovenes están dispuestos a trabajar de modo entusiasta , durante largas horas, por sólo una fracción del salario de sus colegas occidentales, usualmente entre un 20% y un 50%. El entusiasmo sin embargo no evita que los puestos más rutinarios de atención telefónica al cliente tengan índices de rotación superiores al 30%, lo que ya constituye un problema en la actualidad.

Las consecuencias del BPO son, ya hoy, muy importantes y seguramente lo serán más en el futuro. Las cifras hablan por si solas: Sólo en Junio del año pasado 30.000 puestos de trabajo fueron transferidos de USA a India. Forrester Research estima, para USA,  que hacia finales de 2005  unos 588.000 puestos habrán sido transferidos y pronostica que en 2015 podría llegarse a 3.300.000.Los ahorros debidos a los BPO e ITES ( Information Technology Enabled Services) entre 2003 y 2004 según Mckinsey rondan los 10 billones de dólares pero eso no es nada comparado con los ahorros traídos por las externalizaciones que la misma consultora prevé para la economía americana en 2010, nada menos que 390 billones de dólares, más de un tercio del PIB español .Tal volumen de negocio dejaría en India en 2008  unos 87 billones de dólares .En un reciente estudio dela Universidadde California Berkeley  se  prevé que hasta 14 millones de empleos podrían ser vulnerables en USA. Parecería que nos encontráramos ante un fenómeno que impacta las economías nacionales , la distribución de la riqueza y también la estructura del mercado de trabajo.

Lógicamente el fenómeno de BPO ha despertado una encendida polémica sobre los efectos que va a tener  sobre el empleo y sobre el  futuro nivel de preparación tecnológica del país. Ya se están observando dos llamativas reacciones, para tratarse de USA, en primer lugar el fortalecimiento de las Asociaciones Profesionales que están adoptando posiciones defensivas en ámbitos como el diseño de software o la industria aeronáutica donde antes era impensable y , en segundo lugar, el lanzamiento de proyectos de ley proteccionistas frente a la externalización., como ha ocurrido en los estados de Nueva Jersey y Washington.

Resulta curioso que el Primer Ministro del R.U., el laborista Tony Blair haya mostrado una actitud más comprensiva hacia las externalizaciones. Recientemente manifestaba que  “lo sentía mucho por la gente que perdía su empleo pero que así es como funciona el mundo hoy”.

En USA hay quien se pregunta qué pasó con la promesa implícita que se hizo a los trabajadores de que si trabajaban duro (de hecho están entre los que más horas trabajan) y reciclaban permanentemente sus conocimientos, para ser válidos en el mundo internet, sus puestos de trabajo y su bienestar estarían asegurados. Ciertamente no parece estar siendo así.

El mundo de la e-economía que estamos empezando a vivir ahora funciona con reglas que aún no se conocen bien y produce efectos nuevos  sobre los que, hoy por hoy,  nos caben más preguntas que respuestas: ¿ En qué medida sustituirá la “exportación de puestos” a la inmigración en el futuro? ¿Será una nota definitoria de la nueva economía el logro de altos niveles de productividad y crecimiento económico sin creación de empleos locales? Cabe recordar que la última medida de crecimiento del PIB norteamericano era del 8,4%  y el aumento de la productividad del último trimestre fue del 9,4% mientras que el alto desempleo del 6% sólo había bajado una décima desde el verano hasta el 5,9%. El profesor Brynjolfsson dela MIT SloanSchool of Management considera que estos incrementos de la productividad se explican por la llegada de los efectos demorados de las inversiones y los cambios en los procesos realizados durante los últimos años pero es dudoso que las externalizaciones a gran escala no estén aportando mucho de estos crecimientos. En ultima instancia los BPO sólo son posibles gracias a los desarrollos en IT, lo que convertiría a la tecnología en protagonista pero no del modo propuesto por Brynjolfsson, sino como facilitadora del acercamiento a una mano de obra mucho más barata. Pero sigamos con las preguntas .¿Se verán las autoridades obligadas a tomar medidas restrictivas para preservar los niveles de empleo en los puestos afectables por el BPO? De no hacerlo ¿asistiremos a un fortalecimiento mayor de los sindicatos profesionales? Y, en última instancia ¿no será la externalización masiva el comienzo de una era de prácticas que podrían conllevar una mejor redistribución de la riqueza y uso del capital humano a escala global? ¿Hasta qué punto la riqueza que obtienen los países que “importan” los puestos externalizados permitirá un desarrollo duradero dada la volatilidad de estas inversiones (montar un Call Centre no implica el mismo arraigo que montar una factoría)? ¿Cómo reaccionaran las empresas y los sindicatos en Europa ante estas tendencias? ¿Ayudará este fenómeno a persuadir a más países en vías de desarrollo de la conveniencia de invertir en la educación de sus ciudadanos? ¿Se crearan nuevas actividades en los países desarrollados que permitirían la reubicación de toda la gente que antes pertenecía a las elites profesionales (los trabajadores del conocimiento) y ahora se halla en desempleo? Y, por último ¿cuál será la acogida de las nuevas prácticas en los países continentales dela U.E.donde se dan largas tradiciones de proteccionismo del empleo y existen sindicatos activos?

Los próximos años serán reveladores y pondrán de manifiesto las prioridades de las sociedades y su capacidad para adaptarse a maneras radicalmente nuevas de la organización de las actividades productivas.

Juan Francisco San Andrés García

Director de Recursos Humanos de Oracle para el Sur de Europa

Publicado originalmente en la Revista de Empres del IE en 2004.

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