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Errar el tiro al evaluar el desempeño

Deming, uno de los padres dela Calidad, decía en los 70  , ante el estupor de la comunidad de R.H. , quela Evaluacióndel Desempeño era un serio obstáculo parala Calidad. Desdeentonces la cosa ha cambiado mucho, pero no sé si para mejor o peor.

Hoy hablamos de Gestión del Desempeño (GdD)  y no sólo de Evaluación. Ahora el proceso , usualmente creado y dirigido porla Direcciónde R.H. , puede  requerir de valoraciones de diversas fuentes: compañeros, clientes, subordinados y ,claro, jefes. Es  el feedback 360º.

El proceso de GdD suele ser complejo e incluye varias revisiones durante el año y la utilización de costosos recursos de todo tipo. Los jefes han podido desprenderse en parte de la antigua carga ya que los nuevas figuras hacen buena parte de lo que ellos  hacían antes. No obstante lo cual siguen teniendo que afrontar las entrevistas de evaluación con sus colaboradores. Muchos preferirían ver a su dentista. Algunos se vuelven paternales y ultra generosos porque no suele gustar jugar el papel de juez. Quizá por esto muchos Directores Generales no mantienen sus entrevistas y, sin proponérselo, dan a sus directivos el estándar a seguir.

El proceso de GdD tiene gran facilidad para corromperse, probablemente por la gran cantidad de fibras sensibles e intereses personales que toca . Los Directores de R.H. podemos caer muy fácilmente en la trampa de creer quela GdDfunciona realmente sólo  porque los formatos se rellenan, las entrevistas aparentemente se  celebran y así podemos contar con las valoraciones y los planes de desarrollo necesarios para otros procesos. Me temo que eso es errar el tiro. Creo que debemos poner nuestro foco en el origen del asunto: en verificar con las métricas necesarias que el sistema de GdD contribuye a mejorar el rendimiento de la empresa, los resultados, y los de los colaboradores. Si no lo hace demostrablemente debemos repensar el sentido de toda la inversión (¿o gasto?) inducida por la supuesta gestión del desempeño y poner algo que funcione en su lugar.

Este articulo fue publicado originalmente en Expansión & Empleo en 2003 bajo el título Errar el tiro.

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