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Trabajar para otro es ser empresario

 

Tras las vacaciones muchos se replantean su futuro, su carrera. Las empresas se han visto desafiadas a gestionar las carreras de unos millennials caracterizados por pedir  flexibilidad, ser críticos, pedir más oportunidades, ser tecnófilos, etc. Aunque su gestión no es más difícil de lo que lo fue siempre la de la gente brillante y capaz, si tiene sus matices.  Creo que el reto de las empresas es de mayor alcance y trascendencia: no solo hay que manejar bien las trayectorias de los más jóvenes, las empresas tienen pendiente aprovechar muchísimo mejor las carreras de las mujeres y los senior de ambos sexos. Se ha convertido en un tópico decir que debemos gestionar nuestras carreras como si fuesen startups. El símil es valioso pero induce a error al ser estas empresas muy rápidas, innovadoras, agresivas y afectas al riesgo y  la incertidumbre. Es más realista aconsejar tratar la carrera como un negocio propio. De hecho lo es: alguien que gane 30.000 € netos es como si tuviese una empresa que facturase 300.000 € y obtuviese un margen neto del 10%. ¡No está nada mal! La cuestión está en cómo hacer para aumentar ese resultado neto mediante nuestra evolución profesional.

carrera

En realidad no hay una sino varias formas de gestionar la carrera, exactamente igual que de gestionar un inversor su cartera de activos o un empresario su empresa:

  • Gestión ultraconservadora. Dinero en renta fija y en cuenta corriente. Por ejemplo quienes eligen la función pública.
  • Gestión conservadora. Dinero en valores sólidos, pensando en los dividendos más que en la revalorización. Por ejemplo quienes se quedan en buenas empresas, aunque apenas progresen pero asegurando la estabilidad.
  • Gestión activa. Revisando periódicamente la cartera de acciones y cambiándola cuando se estanca. Por ejemplo quienes piden a su jefe/a hablar cada 6 o 12 meses sobre su futuro y mantienen contactos con los cazatalentos.
  • Gestión de riesgo. Invirtiendo en valores nuevos, con potenciales de grandes alzas y de grandes pérdidas. Por ejemplo quienes no aceptan estar más de un año haciendo lo mismo o fichan por una startup que les ofrece muchas stock options.

Los cuatro tipos corresponden a personas diferentes. Cada uno buscará cierto tipo de empresa.

En todo caso, cada uno debería ser el director general de su carrera y debería mantener actualizado su portfolio de capacidades y saber cómo venderlas en su empresa y en su mercado para mantener siempre abiertas todas sus opciones, y hacerlo con la habilidad con que lo hace un empresario, pero según sea su perfil de gestión de carrera. No debemos histerizarnos buscando nuevas  oportunidades en cada momento (excepto si somos del tipo 3 o el 4). Lo que todo profesional debe hacer es conocer sus auténticos deseos profesionales (anclas de carrera), conocer sus carencias y los medios para superarlas y moverse bien en su empresa y su mercado laboral para estar  presente en ellos. Un asesoramiento especializado puede ser de gran ayuda.

 

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