¿Cómo puede un/a CEO darse un baño de realidad?

 

Uno de los riesgos más serios que uno corre cuando está en la cima de la empresa, y a veces también en otros puestos clave,  es el de perder el contacto con la realidad, con las reacciones de los demás a nuestro trabajo en el día a día. Estar arriba puede aislarnos de los hechos y de las personas. Quienes nos rodean se ven influidos y condicionados por nuestras decisiones, reacciones  e, incluso, por nuestros pequeños gestos. Pueden verse fuertemente tentados a darnos su aquiescencia y admiración si existe la creencia de que eso es lo que nos gusta. Dirigir una organización es una actividad muy solitaria, aunque, paradójicamente, uno esté casi  todo el día rodeado de gente. En este artículo examino algunas iniciativas que los CEO´s (y también otros directivos clave de las empresas) pueden llevar a cabo para poner los pies en el suelo y saber cómo lo están haciendo en su tarea de dirección. Algunos pueden pensar que la mejor y única medida  legítima de cómo lo están haciendo es la cuenta de resultados, pero se equivocan: unos buenos números en la cuenta de resultados pueden estar ocultando un estilo de dirección que  esté destruyendo las bases para construir el futuro y una empresa sana e inteligente: la confianza, las aportaciones espontáneas y sinceras de soluciones, la comunicación y la crítica inteligente y bienintencionada.

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Hay CEO´s y directivos, y no pocos, que creen ser los únicos que tienen las soluciones a los problemas (¡y también los únicos que conocen  los problemas!). Algunos de ellos sufren un claro síndrome de Narcisismo Situacional Adquirido (R.B. Millman), en virtud del cual su comportamiento se ha vuelto fuertemente egocéntrico, carente de empatía, irascible y autoritario. Este patrón se da a veces entre quienes alcanzan el poder, el éxito y/o la fama. Estas personas suelen verse rodeadas de gente que les obedece y halaga, adoptan decisiones irreflexivas y desarrollan autoimágenes distorsionadas y unas autoestimas que reclaman aquiescencia y admiración constantes.  Aún sin llegar a esos extremos de alejamiento de los hechos recomendaría llevar a cabo algunas de las siguientes iniciativas para asegurarnos de que nos mantenemos cerca de la realidad.

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Revisa tus relaciones de trabajo con tus colaboradores

  • ¿Tus relaciones con muchos de tus colaboradores son difíciles o conflictivas? ¿Te quejas habitualmente de que no hacen bien su trabajo o no fijan bien sus prioridades? Plantéate seriamente la posibilidad de que hayas fallado al comunicar  tus expectativas de resultados y/o que no hayas compartido con ellos tu visión.
  • ¿Suele tener tu equipo dificultades para comprenderte? De ser así deberás esforzarte en hacer que tus mensajes sean más claros (sin caer en el autoritarismo o el paternalismo).
  • ¿Son honestos, en general, tus colaboradores contigo? Si no lo son probablemente es que se sienten intimidados. Se exige algún cambio de tu parte….
  • También el caso contrario puede darse: que sean brutalmente sinceros contigo. Eso estaría señalando que posiblemente tengan mucha irritación contra ti y, se están desahogando o devolviéndotela.
  • ¿Es el halago y el hacer” la pelota” la norma a tu alrededor? Pregúntate qué estás haciendo para que crean que eso es productivo.

 

Examina qué tipo de amigos tienes

El tipo de personas que disfruta estando a nuestro lado nos dice mucho del tipo de personas en que nos hemos convertido. Si tus amigos son gente reflexiva, sensible a los problemas de los demás, serviciales, etc. es bastante probable que tú también tengas un perfil parecido.

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Presta atención a otros ambientes de trabajo

Aprovecha las visitas a otras empresas para ver cómo es el clima de trabajo en ellas, escucha a la gente allí, mira cómo se relacionan entre ellos y con sus jefes, obsérvales trabajar.  Compara su nivel de compromiso, sus actitudes y su energía con las que ves en tu empresa. Las diferencias que veas te hablaran de tu capacidad para contratar buenos profesionales y de ganarte su dedicación.

Pide a otros que te digan lo que oyen de ti

Hacerlo de manera honesta es un signo de profesionalidad. Nuestros colegas, los pares, con frecuencia oyen cosas sobre nuestra manera de dirigir. Pedirles esa información para mejorar es algo plenamente aceptable.

Pide feedback a personas  juiciosas

Busca alguien cuya opinión tú valores en alto grado y dile lo que necesitas y por qué. La gente respeta a quien quiere mejorar.

Revisa tus relaciones con tus pares

Si quienes están en tu puesto en otras empresas buscan tus opiniones  y si tus pares en la tuya también lo hacen es que eres alguien a quien se percibe como cooperativo y accesible. Si no es así posiblemente te vean como  competitivo o “áspero”.

Repasa las encuestas de clientes

Lo que digan las encuestas de clientes son juicios indirectos sobre tu manera de dirigir. No pienses sólo que son el fruto de cómo hace las cosas la empresa (como si fuera algo ajeno a ti).

Haz estudios de clima entre tus empleados

Son un buen medio para conocer cómo lo estamos haciendo. Especialmente si incluimos preguntas directas sobre nuestra manera de dirigir y nuestro liderazgo. Pero  hay que olvidar que las encuestas no son nada. Lo que importa es lo que de verdad hagamos en respuesta a los resultados.

Cuenta con un consultor que hable con los empleados

Un buen consultor que consiga las opiniones sinceras de los empleados es un buen medio para conocer el estado general de opinión de los colaboradores. Deberá garantizar el anonimato de los empleados. Si eso no habrá sinceridad.

Lee buenos libros y pregunta a quienes te aprecian

Los buenos libros nos dan estímulos para reflexionar sobre nosotros. Los amigos y seres queridos nos pueden hablar con sinceridad sobre nosotros mismos. Cuando nos alejamos de la realidad quizás ellos sean la mejor brújula.

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